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Nick Cushen Band: demoliendo fronteras

Transnacional y súper rockera, así es la Nick Cushen Band, nacida en este suelo de la unión de un guitarrista australiano, un batero londinense y un bajo nativo de Guaymallén. Verdadero ensamble de rock libre y voluntad de alterar los sentidos. La Nick Cushen Band es un grupo asentado en el disfrute de Led Zeppelin, fogueado en el circuito internacional de bares y capaz de tocar desde covers de Johnny Diesel (australiano de base blusera onda ‘Sweet Home Alabama’) a hitazos de AC/DC, pasando por Oasis, Lenny Kravitz y Beatles el mismo fin de semana. La historia es así. Cuando Nick Cushen (oriundo de Melbourne, viajero tenaz) vio a Max Stanley (inglés abducido por Latinoamérica) coparse con un clip de Hendrix, ambos chocaron cervezas en un bar mendocino y cruzaron las 6 palabras obligadas del código rocker. “La primera es ‘zeppelin’, bromean los rubios, mientras cuentan que el tercer integrante de la banda también coincidió en ese bar de milagro y terminó brindando con la misma birra. “Todo gracias a mi remera de los Guns”, ríe Mark Monzalvo, el bajista, único que juega de local en el trío. Y es él quien enseguida abre el surco que separa las influencias de las las pertenencias y deja claro que la Nick es un proyecto cuyano, puesto que nació acá. “Aparte, ellos ya son como mis hermanos” dice con auténtico gen cosmopolita. Rock a primera vista A la media hora de juntarse a tocar, Nick, Max y Mark se dieron cuenta de que eso era lo suyo. Ojo: nada de dejarse llevar por la moda, el flequillo, los peinados ni los riffs: “Para nosotros la música es lo más groso que nos puede pasar”, sinceran casi sin acento. “Nuestro mayor triunfo es cuando en la sala de ensayo nos damos cuenta de que ha nacido una canción”. La creatividad, dicen, la dejan para la escena. Y no hay egocentrismo en el nombre; los otros miembros coinciden en que el empuje de Nick merecía el bautismo. Hermanos de química A ver: Mark Monzalvo creció en Guaymallén y debutó en una banda que en los ‘90 supo tributar los aciertos de Axel Rose y de Slash. Nick Cushen, el trotamundos, tiene un largo kilometraje en el rock anglosajón, con claras mochilas norteamericanas, mientras que Max Stanley, obvio, destila Brit pop. “Cuando andaba por el Caribe, pensando ya en venirme a la Argentina, entré a una tienda para comprar un disco de rock de este país. ¿Sabés qué me dio la vendedora? Enanitos Verdes”. Ahí nomás, el australiano empieza a rasgar “La muralla verde”, acepta el juego y comienza a desgranar posibles versiones de hits en español. Mientras su compinche Max consiente por su parte que, en London, nunca escuchó nada de rock argento. Esa data la recopiló acá -Los Redondos, Las Pelotas y ¡Vox Dei!-, gracias a los dos mendocinos con los que co-habita. “¿Y qué es una tonada?, pregunta curioso Nick, pensando qué vuelta darle al rock para insuflarle colores cuyanos. Asiente sonriente ante cada posible fusión, pero al mismo tiempo baja un cambio, porque sabe que algo bueno se está gestando en la sala de ensayo que pisa desde hace tres meses junto a Max y Mark. Algo que bebe directamente de las fuentes del power trío tal como lo concibe la raíz tripartita del género: energía, diversión y crudeza. Porque allí no sólo hay covers. Al calor del cubil, metidos 4 y 5 horas en concentración, los NC también cranean canciones y patentan su sonido diferencial. De allí han salido temas propios como “Danger Ahead”. “La onda es que la banda sienta el feeling” cierra el trío en perfecto español. Y el público también

14.08.2010. 00:00

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